LOS AMORES DEL REFRANERO

(Quinta parte)
* Por Alberto Gaytán

 

Con la voz ahogada por la emoción y los ojos humedecidos por las lágrimas, el Refranero no pudo continuar la plática, al darse cuenta su patrón, se compadeció y trató de reanimarlo; no se raje pelao, [nomas] acuérdese: “El que es gavilán no chilla.” Pues si, pero de todas formas, uno se pone triste al platicar esas cosas, medio repuesto tomó aire y volvió a la pelea, pero [uste] tuvo la culpa, ahí esta fregando: ¿y luego que pasó Refranero y síguele y que mas? y [ahi toy] yo de menso desembuchando cosas tristes, que no ve que entre mas trato de olvidar a mi novia, mas juntito la siento a mi, a veces siento que hasta cabalgo con ella, lamentándose, agregó, vaya que si la quise y vaya que si era bonita, [nomas] [afigurese] patrón, tan bonita era, que en Misantla fue reina de las fiestas patronales de agosto, las fiestas mas importantes de la región y no una vez, fue reina varios años y seguidos. Ahh carajo, ¿que no había mujeres por ahí? preguntó el patrón en tono de burla, si las había patrón, el asunto no fue por falta de muchachas, le explicó el Refranero, pues por esos rumbos sobran y muy bonitas, lo que pasa, es que ella era la mas bonita de todas. ¡Teee fuuiissteee troncón viejo!, gritó el arriero principal soltando tremendas carcajadas, atacado de risa golpeaba con su mano derecha el fuste de su silla de montar, la cual tenía inscrita la siguiente frase: “Poca cosa,”ya ve, ya ve, le reclamó enojado el Refranero, por eso no quería seguir la plática porque sabía que [uste] me iba a vacilar, no hombre, cálmate amigo, que no me estoy burlando, solo que pos ta’ buena la historia, mejor acaba de desembuchar porque me tienes bien picado canijo Refranero.

Bueno, pues ahí le va, ese día de la discusión, con una sola lágrima o palabra de ella, me le hubiera arrodillado y la hubiera amado toda la vida, pero se comprende que el [doitor] matasanos le habló mas bonito y de seguro la convenció con el cuento de que se la iba llevar al Puerto de Veracruz y ya sabe, en esos casos nunca faltan las metiches de las hermanas y el hermano mayor quienes de seguro la convencieron, de la Mamá no se que decir, porque me contaron que no estaba muy de acuerdo en que se casara con el [doitor], el caso es que me fui para no volver y aunque ya pasaron doce años, siempre me preguntó como estará ahora que tiene 34 años ¿y como le iría con el matasanos? Si oye, en verdad que está canijo eso que te pasó Refranero, comentó su patrón, preguntándole ¿Y nunca supiste mas de ella?.

Si patrón, ahí viene lo [pior], hace como un mes en un domingo de zacahuilt, me encontré por el rumbo de Chicontepec a un arriero de Misantla apodado el “gato” quien me contó que a Beatriz le fue mal, que regresó a su rancho divorciada, sin hijos y sin un quinto, según los chismes de por allá, el matasanos la dejó por una bailarina cubana que conoció en el Puerto de Veracruz; los encantos de la guapachosa mujer lo volvieron loco, ¡Así estaría pancha¡, dijo el patrón riéndose, [pereme] hombre déjeme terminar, lo interrumpió molesto el Refranero,el muy jijo de la &#$%#$%, dejó todo, mejor dicho se llevó todo y se fue pa’ la Habana con la bailarina; ¡Deeesgraciao¡ expresó el patrón, refiriéndose al doctor, animando al Refranero a buscar nuevamente a su novia: “Al fin que, que tanto es tantito”, anímate carajo, si quieres yo te acompaño y allá te casó, ándale “aviéntate que esta bajito el arroyo.”

 

 

 

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No patrón, respondió triste el Refranero, para allá no vuelvo, no ve que quedé como el que le cayó el rayo: bien quemado, pues todas las tardes medio pueblo me veía pasar rumbo a la casa de Beatriz muy feliz cantando y chiflando en mi yegua tordilla, siempre con mi ramo de flores, mi bolsa de pan, miel, café de árbol, carambolas para el agua, chalahuites, lyches, escalanes, cachichines, capulines para el atole, que por cierto, mi novia lo hacía muy sabroso y sabrá Dios que tantas cosas mas le llevaba, vaya, cualquier cosa bonita o sabrosa que veía en el camino se la compraba. No patrón, “Ya no está Pedro para cabrero” por algo muy cierto, mire, de jóvenes la desgracia es accidente pero de viejos, la desgracia es la desgracia, no seas soflamero Refranero, a mí se me hace que tu quedaste como perro brincado, según creencia de los cazadores, son los perros que pierden el olfato y la pista. ¡No!, respondió el refranero, ¡Ni ganas de cenar¡, no ve que “Lo que menos apetece el dulcero, es dulce” y a mí me quedó lo que a los caballos viejos: la matadura y el relinchido. Para terminar déjeme decirle, que me confié, nunca pensé que el [doitor] ese me diera baje, mejor me hubiera robado la potranca y nada de esto hubiera pasado, pero nadie sabe para quien trabaja y sobre todo, me confié en aquello de que “Gato con guantes no caza ratón” y el matasanos pues con guantes y todo cazó a la paloma. ¡No¡, si bien dice el dicho Refranero, apuntó el patrón, “el puerco más trompudo se lleva la mejor mazorca” y a tí te faltó experiencia y te equivocaste, vaya hombre, “Te pasó lo que a los puercos recién nacidos, que se equivocan: por chupar la teta, chupan la cola de la marrana” ora’ si ya me chin…. y con mis propias armas, exclamó el Refranero.

*Alberto Gaytán es el director delTecnológico de Misantla, estudió un doctorado en estudios internacionales en The Graduate School of InternacionalStudies de la Universidad de Miami.

albertogaytangarcia@hotmail.com